Trrincón “seny” (Presunto).

Posiblemente, uno de los rasgos más acentuados de la sociedad catalana sea el “seny”, una forma de ser y comportarse basada en la costumbre y los valores éticos, morales y sociales ancestrales trasmitidos de generación en generación. A sus poseedores se les tiene por personas con una cordura, una capacidad de comprensión, sentido común y equilibrio admirables. Virtuosos en definitiva, en la más absoluta literalidad.

            No obstante, bajo el “seny” tradicional parecen ocultarse en ocasiones otro tipo de pícaro, no menos peligroso y que casualmente suelen aprovechar un momento de “rauxa”, (de arrebato), aunque curiosamente casi siempre les suele dar una “rauxa económica”,  la pela es la pela siempre,  que les insufla posibles extras a sus bolsillos y les lleva a cometer desbarajustes en las cuentas ajenas para beneficio propio. Luego resulta que es el propio “seny” el que quizás en apariencia protege al picarón de detenciones violentas y más o menos públicas ante las cámaras, les libra de declaraciones ante jueces maquiavélicos y el que les hace gozar de una libertad sin o con fianzas ridículas a los ojos del pueblo.

            Estos presuntos pícaros con cierta elegancia, de cuello y guante blanco, son capaces de hacer desaparecer por arte de magia el botín apetecido sin que los encargados de la custodia se percaten de ello. Total, deben pensar, que son tres decenas de milloncejos de eurillos (casi cinco mil millones de las antiguas pelas creemos recordar); pura calderilla para las instituciones saqueadas. Con tres festivales-conciertos palaciegos benéficos, con o sin orfeón, se recuperan las arcas y hasta la siguiente. Más grave es cuando el del “seny” transforma la “rauxa” por el frenesí, entonces son capaces de continuar con la picardía más allá, incluso se dan casos de alcanzar al nivel familiar. Ése presunto trinque, además de grave es casi amoral, no solo por el hecho en sí, sino por hacérselo a su familia directa e incluso a la política, “jodía política” que diría aquel, o cualquier pariente que se precie, y que, en un momento de “rauxa” propia, ahora justificada y lógica, puede mandar al pícaro ya sin “seny” a tomar el aire del Ampurdá, ya que no parece que sea el aire de Santoña el que tomen.

            Aunque a las acciones de estos pícaros se les pretende vestir de individualidad, la gente piensa y duda que un pícaro solo pueda hacer desaguisado tan importante sin la desidia de los controladores, de los auditores encargados de la cuestión económica y de otros que, casualmente, pasaban por allí…. Por lo que planea la duda de la responsabilidad política en muchos casos por dejación de funciones; aunque ahora, cuando el mal ya está hecho se anuncien medidas preventivas, encaminadas a anticiparse a nuevas actuaciones de presuntos trincones de este tipo que es casi seguro que, con el tiempo, surgirán de nuevo desde su presunto“seny”.

Published in: on diciembre 9, 2009 at 8:58  Comentarios (1)  

Éramos pocos…

Se acaba de presentar con las fanfarrias al viento el Anteproyecto de Ley de la Economía Sostenible, que fue explicado ante los próceres de la patria, con perdón, el pasado martes por el presidente del Gobierno.

Los adjetivos con los que los parlamentarios y la prensa en general ha calificado dicho anteproyecto van desde la excelencia sostenible defendida por los propios hasta los epítetos más peyorativos, el mejor de los cuales es, en palabras de un excelente periodista que la definía como “un copia y pega de vanalidades”. Un conjunto de chascarrillos, algunos de dudosa aplicación, salvo que se conculquen derechos básicos.  En definitiva, que lo mismo se regulará obsesivamente las descargas de internet que se pretenden consensuar o regular la prolongación de la vida de las centrales nucleares; que cualquier otra cosa que pueda apellidarse solemnemente como sostenible, que es la palabra en la que ahora se apoya el presidente y su corte celestial y que pueda regularse.

Sostenible que no “enmendalla”, porque en la misma sesión se supo el desenlace del paro y no es que este desaparezca como esperamos todos, sino que sigue creciendo. Por tanto, seguiremos con la subvención y la subcontrata, siempre a través de unos parásitos subvencionados que tienden más a la verticalidad que otros de años atrás.

Entre el conjunto de medidas, reales, ilusorias o folklóricas, una llama por partida doble la atención y es la referida a la reforma del mercado laboral y de las pensiones. Sobre todo porque la viceministra de la cosa económica se refería a ella diciendo textualmente: “…Somos conscientes de que tenemos que hacer una reforma de las pensiones, pero también de que tenemos tiempo por delante. Nuestro sistema de pensiones hasta el año 2025 como poco no tiene ningún problema encima de la mesa”. Toma del frasco longevidad. Y que su superior inmediato también ha puntualizado diciendo literalmente que “tenemos que aproximarnos a una relación directa entre cotización y prestación”.  Si lo que quiere decir, en ese lenguaje solemne a caballo entre el sánscrito y el swahili que utiliza, significa que el contribuyente español necesitará más años de cotización para conseguir una determinada prestación,  a cualquiera se nos ocurre pensar si la medida va a afectar a todos los españoles por igual o solo a los de siempre.

Viene esto a cuento porque aquí cualquier mindundi o mindunda puede ser ministro o parlamentario un ratito, un par de añitos en algún caso, una legislatura en otros, dedicarse a sus tontunas particulares, furtivas o simplemente a calentar el asiento y reformar el nidito oficial a su disposición, y ya son beneficiarios de una pensión vitalicia. Por tanto, deberían recogerse en la Ley definitiva la correspondiente tabla del porcentaje de pensión correlativo en función del tiempo dedicado por el personaje, que viendo la cámara, normalmente es poco ya que se emplean en otras muchas labores. Lo cual está muy bien por cierto ya que se supone que por ellas al menos cotizarán a la Seguridad Social. Con ello se consigue también que, los advenedizos/as en la política que no han trabajado en su vida se enganchen a la ubre de la cotización ajena, y  lo hagan y coticen su futura pensión como el resto de la españolada.

La tabla de porcentajes podría quedar algo así, es también una idea de economía sostenible:  un año de trabajo de ministro, cien euritos mensuales de pensión, de por vida; los vicepresidentes, doscientos y el jefe, doscientos cincuenta. Legislatura completa, cuatro añitos, seiscientos euros, dos legislaturas mil doscientos. Aunque a vd, seguro que se le ocurre una tabla mucho mejor.

Published in: on diciembre 3, 2009 at 17:12  Dejar un comentario  

Estudiar.

Nos comentaba un amigo que ha emprendido los estudios después de mucho tiempo, que le hacía cierta ilusión volver a apuntarse y reciclarse en la facultad. De forma sosegada, tranquila, a distancia, y sin ninguna meta específica, simplemente para saber algo más. Hasta ahí todo correcto, pero me decía también que el intento se está convirtiendo en una verdadera carrera, pero de obstáculos. Obviando los estudios en los que se ha matriculado que no tienen nada que ver con la informática, confiesa que hasta ahora ha dedicado más tiempo a aprender cosas de esta rama del conocimiento con las que, por otro lado, se manejaba modestamente, que de lo que en realidad le gusta. A pesar de la amabilidad contrastada, de las que da fe, de las señoritas que atienden las dificultades de conexión a la red, no hay forma de hacerlo.

Ahora mi amigo ya sabe, al menos en teoría, qué es un curso virtual; en la práctica aún no, porque parece ser que se lo impiden las cookies (¿), que no pueden confundirse con las cuquis, (meretrices, con perdón, para algunos castizos). Si no son las cookies resultan que son los pop-ups, (suena poupas en el auricolar). Mi amigo conocía como sonido más cercano a aquel, las upupas, la Upupa epops, las abubillas. También ha desinstalado las abubillas del ordenador, para que ya, sin crestas avícolas, fluya de una vez por todas la pregonada virtualidad. Tampoco. Ni por esas, quizás sea por culpa de Downloand Javascript sin instalar; del navegador 6.0 o 8.0, (para navegador bueno, oiga, el astrolabio, el sextante y las estrellas); del SP o sistema operativo o quizás de su PM, que no es lo que vd piensa, sino su Poco Manejo con la informática, se entiende. Al final, una de las señoritas concluye, es su ordenador. Hasta ahí podríamos llegar, a tener que cambiar de ordenador con lo bien que funciona para otras cosas.

Por otro lado, su experiencia a estas alturas en la carrera de Informática le permite suponer y decir, eso sí con un atrevimiento rayando en la osadía, que a lo mejor sería conveniente, sino repasar la configuración de las páginas de la UNED, si decir al menos mediante una sencilla información qué requisitos mínimos se precisan para ver lo que interesa a “priori” que se vea. Quizás, dice mi amigo, cuando consiga licenciarse en software (o es hardwhare, o ninguna),  retome los estudios actuales.

Además de lo que se aprende de informática, el estrés acumulado posibilita acceder al estudiante a unos niveles de insomnio que le permiten seguir los cursos que se emiten en Radio Nacional en antes de que cante el gallo o se termine el cante sin gallos en el tablao. A una hora ideal para los estudiantes que trabajen de noche, guardas jurados, taxistas, bomberos, los militares sin graduación de servicio en garitas, y los noctámbulos de recogida a casa, que en vez de ir a un after-hours, pueden aparcar en cualquier parque y a darle a radio a la fresca.

Que no quieres oír las clases al alba, puedes comprarte una grabadora tradicional si aún quedan, programarla, grabar el programa y escucharlo cuando tú quieras. Pero como ya dominas la tecnología, te conectas a la programación radiofónica y mediante el Ipop 541-exprés, el Mp-3 clásic o el Mp-4 Innovator-galaxy, una vez configurados de acuerdo con la normativa ISO 14000 europea, lo escuchas en el metro camino del curro a modo de popcasts, vídeo o televisión. Eso sí, teniendo cuidado de no mezclar en la memoria logística del i-tunes, el Derecho Constitucional con los servicios del genovés Andrea Doria a Carlos I de España en el asalto a Túnez para atrapar al pirata Barbarroja, (si, si, ya había piratas en el 1500), con el Back in Black, Hells Bells o el Whole Lotta Rossie, de AC/DC.

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